Según Eric Berne, el padre del Análisis Transaccional, las caricias son “unidades de reconocimiento que proporcionan estimulación a un individuo”. Por tanto, desde el Análisis Transaccional, las caricias no solamente hacen referencia a la estimulación física, ya que incluye también la estimulación psicológica y social (necesidad de reconocimiento).

Todo el mundo necesita estimulación física y psicológica para tener una vida plena, y las caricias son una unidad fundamental de reconocimiento social. Tanto las caricias físicas como psicológicas son esenciales para el sano crecimiento, y a medida que crecemos, necesitamos también el reconociendo social para el bienestar psicológico.

 Caricias positivas y caricias negativas

 

Existen caricias que nos hacen sentir bien, nos dan sensación de bienestar y aumentan nuestra autoestima. Pero también existen caricias que nos hacen sentir mal, causándonos dolor y daño moral o físico y disminuyen nuestra autoestima.

 

Ejemplos de caricias  positivas es decir a alguien “me gustas”, o “te quiero”, o “me siento bien a tu lado”. Otros ejemplos relevantes son un tierno abrazo, una sonrisa de bienvenida, alentar el pensar, escuchar atentamente, mostrar agrado hacia algún aspecto físico, y/o dejar descansar. Ejemplos de caricias negativas seria decir a  alguien «no me gustas», los comentarios sarcásticos, no dejar hablar, impedir expresar los sentimientos, no escuchar, expresar desagrado hacia algún aspecto físico, etc..

 

¿Que es la ley de economía de caricias?

 

Pensemos un momento en los niños pequeños. Ellos expresan su amor hacia los demás y hacia sí mismos sin tapujos ni censura (¡mama te quiero mucho!, ¡papa mira que bien lo hago!),  por tanto dar y recibir caricias es algo espontaneo y natural, ¿porque los adultos no nos comportamos de la misma  maneras?

 

Según Steiner (1971), lo que sucede a menudo es que en nuestra sociedad y/o en nuestra familia, existen una serie de normas, transmitidas de generación en generación que promueven la escasez de caricias  positivas. Debido a esto, aprendemos que dar y recibir caricias de  los demás es malo o peligroso.

 

A modo de ejemplo, en algunas familias existe la  norma de que los hombres deben ser fuertes, no  expresan su necesidad de caricias ni las dan, porque eso es un signo de debilidad. En otras familias existe la  norma de que las mujeres han de ser modestas, y  por tanto, si reciben una caricia positiva no pueden aceptarla. En otras familias existe la norma de que por encima de todo se ha de ser educado, tanto si se recibe una caricia positiva como una negativa siempre hay que aceptarla.

 

Estas series de normas dan lugar a las “leyes de escasez de caricias” que van acompañadas de prejuicios e imposiciones sociales. Para contrarrestar esto también existen las “leyes de abundancia de caricias” que promueven la libre expresión de las emociones y sentimientos positivos hacia los demás y hacia nosotros mismos. 

 

Leyes de escasez de caricias 

 

  • No des las caricias positivas que corresponden, darlas comporta riesgos.
  • No aceptes las caricias positivas que merezcas, pues quedarías en ridículo.
  • No pidas las caricias positivas que necesites, parecerías una persona débil.
  • No te des las caricias positivas a ti mismo, quedarías como una persona prepotente.
  • No rechaces las caricias negativas destructora, aunque sean malas para ti. 

 

Leyes  de abundancia de caricias

 

  • Da abundantes caricias positivas cuando corresponda, esto aumentara tu bienestar y autoestima.
  • Acepta las caricias positivas que mereces, considérate lo suficientemente bueno como para tener el aprecio de los demás.
  • Pide las caricias positivas que necesitas, ya que esto es una muestra de fortaleza.
  • Date caricias positivas a ti mismo, porque te aprecias y te
  • No aceptes caricias negativas destructoras, porque no las mereces.

 


Recordemos entonces que las caricias son fuente de energía, pero pueden ser positivas o negativas ¿Qué tipo de caricias estamos más acostumbrados a dar? ¿Que tipo de caricias estamos mas acostumbrados a recibir? ¿Nos creemos merecedores de caricias positivas? ¿Nos acariciamos a nosotros mismos con halagos o con críticas constantes?…

 

Y por encima de todo, la caricia es un recurso natural, gratuito, inagotable y que está al alcance de toda persona.

 

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