La ansiedad es un sistema de alerta y de activación que nos prepara para afrontar situaciones amenazantes. Este tipo de reacción, a niveles normales, mejora nuestro rendimiento y nuestra adaptación al medio. A modo de ejemplo, sentir cierto nivel de ansiedad ante un examen o una entrevista de trabajo es adecuado, ya que nos permite activar nuestros recursos para superar la situación de manera exitosa

“La ansiedad en determinados momentos es adaptativa y favorece la supervivencia.”

Hablamos de trastorno de ansiedad, cuando esta respuesta aparece ante un peligro que no es real, o cuando su intensidad y duración son muy superiores a la causa que la origino. La gravedad de los trastornos de ansiedad se mide por el nivel de sufrimiento y la incapacitación que generan. Los más graves provocan problemas de salud e impiden llevar una vida normalizada.

Principales clases de trastornos de ansiedad

Hay varios tipos principales de trastornos de ansiedad. Cada uno tiene características particulares.

Trastorno de ansiedad generalizada. Las personas con este trastorno muestran niveles altos de ansiedad casi todo el tiempo y viven sintiéndose constantemente amenazadas.

Trastorno de ansiedad con ataques de pánico. Además del estado de ansiedad generalizada la persona sufre episodios en los que aparece de manera repentina una ansiedad muy elevada. El episodio puede durar unos minutos o unas horas, con una sintomatología física importante, con sensación de perder el control y miedo a morir.

Trastorno obsesivo-compulsivo. Las personas tienen pensamientos repetidos y angustiantes denominados obsesiones. Estas obsesiones causan mucha ansiedad y con el fin de evitarla o disminuirla, el individuo realiza rituales o comportamientos, llamados compulsiones. Estos ritos y pensamientos pueden interferir gravemente el día a día de la persona. Algunos ejemplos de obsesiones son el miedo a los gérmenes o el miedo a lastimarse. Entre las compulsiones se incluye lavarse las manos, contar, revisar una y otra vez las cosas o limpiar.

Fobia específica. La persona suele sentir miedo o ansiedad ante un estímulo en concreto y suele evitarlo. Existen una amplia gama, las más frecuentes son las fobias a los animales, a la sangre, al agua, a los fuegos artificiales, tormentas, sitios cerrados, etc.

Agorafobia.  La persona evita estar en lugares o situaciones donde escapar puede resultar difícil o no puede disponer de ayuda en caso de sufrir un ataque de ansiedad. Generalmente una persona con agorafobia suele evitar lugares abiertos y amplios (centros comerciales), también lugares cerrados (transporte público, cines, teatros).

Trastorno de ansiedad social. La fobia social se caracteriza por reacciones muy intensas de ansiedad cuando el individuo se encuentra en una situación social, lo que le lleva a evitar este tipo de situaciones.

Estrés postraumático. La ansiedad se origina tras haber sufrido u observado un acontecimiento altamente traumático (atentado, violación, asalto, secuestro, accidente, etc.).

Trastorno de ansiedad inducido por consumo de sustancias. La aparición de los síntomas se debe al consumo, o a la abstinencia de un fármaco o de una droga.

Ansiedad de evaluación. Este tipo de ansiedad puede afectar de manera importante sobre el rendimiento de los estudiantes y desencadenar en otro tipo de trastornos de tipo ansioso.

¿Cuáles son los principales síntomas de la ansiedad?

Físicos

  • Taquicardias y/o palpitaciones (circulatorios o cardiacos).
  • Opresión en el pecho y/o sensación de falta de aire (respiratorios).
  • Ardor, náuseas, vómitos, dolor. Cambios en la conducta alimenticia por exceso o por defecto (digestivos).
  • Rigidez muscular, hormigueo, dolor de cabeza, sensación de mareo e inestabilidad.
  • Insomnio, dificultades sexuales,

Psicológicos

  • Sensación de intranquilidad o agobio, preocupación excesiva.
  • Sensación de amenaza o de peligro, pensamientos catastróficos.
  • Darles excesivas vueltas a asuntos, problemas, relaciones, etc.
  • Dificultad para tomar decisiones por miedo a equivocarse.
  • Impulso de huir y/o atacar en las situaciones que generan ansiedad.
  • Sensación de soledad o de vacío.
  • Irritabilidad Y fatiga emocional.
  • Temor a perder el control. Falta de tolerancia a la incertidumbre.
  • Dificultades de concentración, de atención y de memoria, sensación de confusión.
La importancia del tratamiento para estos trastornos

Los trastornos de ansiedad no tratados pueden tener consecuencias graves y afectar al rendimiento y calidad de vida. Por ejemplo, algunas personas que tienen ataques de pánico recurrentes suelen desarrollar conductas evasivas (coger el metro, ir a grandes superficies, viajar, etc.), estas conductas pueden aumentar con el tiempo y crear problemas si están en conflicto con requisitos del trabajo, obligaciones familiares u otras actividades básicas de la vida diaria.

Muchas personas que tienen trastornos de ansiedad no tratados pueden desarrollar otros trastornos psicológicos, como depresión, y tienen una mayor tendencia al abuso de alcohol y otras drogas.

El tipo de tratamiento de los trastornos de ansiedad se ha de valorar en función de las características de cada caso.  Se puede recomendar un abordaje psicoeducativo con diferentes técnicas de relajación o una terapia psicológica más especializada y con enfoques diversos, por ejemplo, cognitivo-conductual, dinámica, sistémica, etc. También se pueden utilizar diferentes técnicas de reducción de estrés como por ejemplo meditación y yoga. En algunos casos además de una intervención psicológica también se puede requerir tratamiento farmacológico.

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